martes, 1 de enero de 2013

Mi Mejor Amigo.

Yo te amo, Señor mi fortaleza,
mi roca, mi baluarte, mi liberador.
Eres la peña en que me amparo,
mi escudo y mi fuerza, mi Salvador.

En el templo se escuchó mi voz,
clamé por Ti en mi angustia.
Extendiste tu mano y no caí,
tu poder del enemigo me libró.

Las olas de la muerte me envolvían,
me aguardaba la ruina,
pero el Señor venció.
Tú eres la luz que me ilumina,
quien abre mis caminos,
Tú eres mi Dios.

En el templo se escuchó mi voz,
clamé por Ti en mi angustia.
Extendiste tu mano y no caí,
tu poder del enemigo me libró.

Cuando yo invoqué tu nombre,
con mano poderosa,
me salvó tu Amor.
Son perfectos tus caminos,
tus manos me sostienen.
Tú eres mi Rey.


Muchas veces me pasa, que teniendo muchas personas alrededor, me siento sola. O también, teniendo todo, siento un vacío en mi. Repaso una y otra vez, qué es eso que me falta o por qué me siento así pero no lo entiendo. Entonces, trato de concentrarme en mi misma, en lo que soy, en lo que siento. Y comprendo que, siempre que tengo ese sentimiento, es cuando estoy triste y alejada de alguien a quien le debo todo. Me siento así cuando hago las cosas mal, cuando cometo un error y lastimo a mi Mejor Amigo, a ese hombre que dió la vida por mi, que aceptó su destino y se entregó tanto por mi, como por toda la gente que amo. Ese hombre a quien muchos juzgaron, a quien nunca ví pero en el que confío ciegamente: Jesús.

Entonces me planteo una y otra vez las situaciones en que me manejé mal, esas veces en que no escuché sus consejos, esas veces que actué por impulso, y asumo mi culpa, asumo que estoy haciendo cosas para alejarme de él, y trato de no hacerlas, de mejorar un poquito más mis actitudes, de ser una mejor persona, así puedo devolverle un poco de todo lo que él me dá.

Esta canción, es una de las que en mis peores momentos me ayuda, me hace reflexionar, me concentra en la cosas que realmente tienen importancia. Me ayuda a ser esa Anahí que siempre tiene una sonrisa, y está llena de ideas y cosas para hacer, vuelvo a sentirme cerquita de mi Mejor Amigo, vuelvo a tener su perdón y así, vuelvo a ser yo.


Comprendo al fin, que ese vacío en mi interior se genera cuando me alejo de él, cuando no siento su presencia cerca mío.

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